martes, 9 de agosto de 2016

Porteo Adaptado: La Historia de Andrea y Matías

 
Una familia a la que tuve el privilegio de conocer y asesorar. ¡La sonrisa de Mati mueve montañas! No te pierdas las palabras de su mamá, Andrea, una mujer increíble. Una vez más demostrando que cuando hay amor no existen límites.

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Cuando nació mi primer hija no tenía idea sobre el porteo, me prestaron una mochila de las colgonas, la use sólo una vez, tanto me dolió la espalda que nunca más la pude llevar así.
 
Tres años después, embarazada de mi segundo hijo, empecé a leer sobre porteo ergonómico y no dude en comprarme un fular semielástico para usarlo desde el nacimiento con él.
 
Pero a veces las cosas se dan diferente a como uno las espera... Mati tuvo un parto complicado, cuando nació no respiraba así que rápidamente se lo llevaron para reanimarlo, y luego directo a neonatología. Fue un comienzo de vida difícil, tanto para el como para su familia. A raíz de esta situación quedó con una parálisis cerebral, una condición que genera dificultad en los movimientos de su cuerpo y en la coordinación.
 
¡A los 22 días volvimos a casa! Mati tomaba teta exclusiva, que para mí era un gran logro, y yo sentía que teníamos que recuperar el "tiempo perdido" de contacto piel con piel, ¡así que el fular fue mi gran aliado! Al principio fue complicado, yo conocía sólo un nudo y nos manejábamos con ese. Cada vez que teníamos que salir, o simplemente estar juntos en casa me ponía el fular y era hermoso. A veces se nos dificultaba un poco, los músculos de Mati a veces están hipertónicos y a veces hipotónicos, teníamos que ir conociéndonos y adaptándonos, teníamos un largo camino por recorrer y mucho por aprender.
 
A los 6 meses compramos la mochila y a Mati le encantó. Yo lo sentía muy cómodo y me daba la seguridad de poder ir mirándolo todo el tiempo. 
 
 
¿Para que nos sirve el porteo en nuestro día a día? Vamos a las terapias, a hacer las compras, a hacer trámites, pasear, vacaciones... Recuerdo que incluso cuando fuimos al neuro-ortopedista, lo llevé en mochila y el médico nos felicitó, me dijo que esa era la posición en la que tenía que llevarlo para evitar la displasia de cadera en Mati. ¡Yo feliz!
 
Alrededor del año de Mati empezó a no querer ir en ningún portabebé, él odia el coche con lo cual era toda una complicación para nosotros. Por esos momentos conocí el grupo de Facebook Crianza en Brazos y empecé a leer muchas historias y consejos que me sirvieron para ir haciendo pequeños cambios que me ayudaron a encontrar una mejor postura para Mati y que vuelva a estar a gusto en su portabebé. También con la ayuda de mi asesora de porteo, Noe,  nos dimos cuenta que podía ponerlo a la espalda con mochila y que su portabebé preferido era el fular tejido. 
 
Creo que de a poco todos vamos conociendo los beneficios del porteo, tanto para el bebé o niño como para el portead@r, beneficios físicos, sensoriales, emocionales,etc. Y tal vez para muchas familias el porteo es sólo una pequeña etapa de sus vidas, pera para nosotr@s, estos casi dos años de porteo son sólo el comienzo, Mati aun no camina, no se sienta, sin el porteo muchas cosas nos serían imposibles. Nos encanta llevarlo así.
 
Además, con ver la sonrisa de oreja a oreja que se le dibuja cada vez que me pongo la mochi, cómo empieza a mover sus piernas como loco, me demuestra cuánto lo disfruta el también... ¡Y eso nos hace muy felices!

martes, 2 de agosto de 2016

Entrevista a Nohemí Hervada: "La meta es el placer"

Todas las fotos de la entrevista son cortesía y propiedad de Nohemí Hervada


Nohemí Hervada es pionera en muchos sentidos. Desde sus comienzos se propuso algo que muchas madres sentimos como una apremiante necesidad: conciliar la vida familiar con la vida profesional. Lo logró. ¡Y de qué manera!

Comenzó con una tienda online y su camino como asesora de porteo y emprendedora no paró de crecer. Fue quien convitió los fundamentos del porteo ergonómico en una profesión y quien alentó siempre a las mujeres madres a empoderarse y sacarse partido.

Hoy imparte talleres y conferencias, escribe sobre temas relacionados a la maternidad y la mujer en Mimos y Teta y Nohemi-Hervada, y dirige tres proyectos: la formación Asesoras Continuum, la Escuela Internacional de Asesoras de Porteo Mimos y Teta, y un nuevo curso para emprendedoras denominado Emprende en Femenino. Ha escrito recientemente el libro La maternidad sin tabúes. 

Noelia Schulz: Hola Nohemí, muchas gracias por tu tiempo. En Argentina las asesoras seguimos hace años tu trabajo y celebramos que estos temas se profesionalicen. De hecho en nuestro país aun queda mucho camino por recorrer. ¿Cuál crees que sea el mejor modo de profesionalizar el porteo? ¿Basta con la información y con asesoras bien formadas? ¿Es necesario capacitar al personal de salud que trabaja con niños?

Nohemí Hervada: Hola Noelia. Gracias a ti por tu interés y por trabajar para fomentar la crianza de los más pequeños. Sobre tu pregunta, mucha gente me dice que el porteo no debería profesionalizarse, que antes todo el mundo porteaba sin necesidad de recurrir a nadie, y es cierto. Del mismo modo que no había asesoras de lactancia, ni se necesitaban clases de preparación al parto. Pero las mujeres de hoy no somos como las de hace generaciones ni vivimos en el mismo mundo. Cosas que deberían haberse transmitido de madres a hijas, dejaron de ser del conocimiento general. Eso, unido a que diferentes industrias han contaminado con la desinformación necesaria para luego vender sus productos, hace que ahora haya que recurrir a madres con experiencia, a profesionales, para recuperar el conocimiento de lo que en en verdad criar hijos satisfaciendo todas sus necesidades, no sólo la de abrigo y comida.

Profesionalizar el porteo para mí es la forma de contar con información seria, libre de intereses comerciales, contrastada con lo que que sabemos sobre anatomía, fisiología y neurociencia. Es la forma de empezar desde cero con el máximo confort para bebé y adulto que portea, y sobre todo, con seguridad.

Es como aprender a conducir, no es imprescindible hacerlo con un profesional en una autoescuela, pero sin duda es la fórmula más segura porque el profesional está formado no sólo para enseñar, sino para evitar riesgos innecesarios.

Por supuesto las asesoras deben estar no sólo formadas en cuanto a técnica de porteo, sino en cuanto a anatomía, fisionomía, fisiología y en los aspectos neuropsicológicos del desarrollo del bebé en los que el porteo, sin duda, puede influir. Además, bajo mi punto de vista, y es algo en lo que incido en mi formación a diferencia de otras escuelas que son más técnicas, yo siempre aposté por incidir en trabajar en la correcta aptitud a la hora de asesorar a familias. Me importa más el cómo se haga el trabajo que lo que se diga durante él. En ese sentido, hay una diferencia para mí de una asesora formada por mi escuela y alguien a quien le interesa o conoce el mundo del porteo: trabajamos sobre todo en los por qué de nuestro trabajo y en el cómo.

Sobre si es necesario capacitar al personal sanitario, te diré que hace un par de años creía que la clave era esa, pero ahora viendo cómo van desenvolviéndose los acontecimientos en ese sector tengo mis dudas. Hemos pasado de que no les interesara nuestro trabajo de asesoras de porteo, a que les interese para querer formarse con nosotras, lo cual está muy bien, pero una parte importante del colectivo ahora pretende asumir esa parte de conocimiento como parte de su trabajo. Es algo así como que somos buenas para formarse con nosotras, pero luego pretenden que el trabajo de formación continúe a su cargo. No me parece ético, ni bueno. Como en la lactancia, creo que estos aspectos de la crianza de los niños, que n son patológicos, deben estar fuera del sistema sanitario, en manos de las madres. Otra cosa es que, por supuesto, se formen para contribuir a aumentar la cultura del porteo y hagan su parte en aumentar la conciencia de la necesidad de recuperar la verdadera forma de criar. Pero un profesional sanitario formado en porteo siempre reconocerá que ese conocimiento no lo obtuvo como sanitario, sino como persona interesada en aprender un extra, y nunca negará de dónde lo aprendió.

NS: Lamentablemente en los comercios de artículos para bebés más difundidos y conocidos de nuestro país encontramos portabebés inadecuados e incluso peligrosos. ¿La demanda debería partir de la sociedad civil o los Estados deberían intervenir en la regulación de estos artículos?

NH: La regulación en aspectos como la seguridad debe existir. Del mismo modo que nos fiamos de las autoridades para saber si un producto es apto para el consumo porque entendemos que ha pasado los controles pertinentes, el hecho de que se comercialicen productos que no son óptimos, y que en algunos casos, son directamente inseguros o no ergonómicos para bebé y adulto que portea es un riesgo. La gente asume que lo que se vende es porque no es malo, aunque no sea así, y yo siempre pongo el ejemplo del tabaco o el alcohol. La diferencia es que sobre algunos productos la Ley establece más controles que sobre otros. Un portabebés normalmente sólo ha de demostrar que no se rompe fácilmente, que los materiales son seguro, no ignífugos y poco más. Pero nadie les exige un control sobre ergonomía, insisto, de ambos, de bebé y de adulto que portea. Les basta con que el bebé no se caiga. En ese sentido el trabajo que hacemos quienes llevamos años escribiendo y dando charlas y talleres sobre porteo, las asesoras y profesionales concienciados en el tema es la de hacer pensar al consumidor que no basta con que se venda o con que el fabricante ponga la palabra "ergonómico" en la caja. Ni siquiera con que lo recomienden ciertos profesionales sanitarios. En España hemos visto a la Asociación de Matronas avalar colgonas, del mismo modo que vemos a la Asociación Española de Pediatría recomendar galletas con azúcar y grasas para los niños pequeños. Este es el mundo en que vivimos y no podemos dejar nuestro criterio totalmente en manos de otros. Como padres tenemos la responsabilidad de ser críticos con todo lo que afecta al bienestar y salud de nuestros pequeños y no guiarnos sólo por "fuentes oficiales" que o bien desconocen el tema o bien tienen intereses no declarados.

NS: En Argentina hay un debate sobre el porteo vertical y una corriente (que nuestra escuela no comparte) que prefiere recomendar porteo horizontal hasta que el bebé se siente por sus propios medios. Esto se liga a temas relacionados con el libre movimiento. ¿Cuál sería tu respuesta luego de tantos años de investigación y formación en porteo ergonómico y seguro?

NH: Siempre digo que Emmi Pikler, precursora del movimiento libre, nunca habló de porteo, por no hablar que su trabajo estaba centrado sobre todo en bebés y niños que no eran criados por sus padres, así que usar sus enseñanzas para hablar de porteo, ya de base está fuera de lugar. Ningún seguidor de Pikler puede saber lo que ella habría pensado sobre el porteo y atribuirle algún tipo de opinión al respecto es cuanto menos, arriesgado. El porteo y el movimiento libre no están reñidos, de hecho, una de las características del porteo es el hecho de aprender a identificar las señales del bebé, sus demandas, y eso incluye también saber cuándo el bebé no quiere ser porteado. 

El bebé humano es una cría diseñada para ir en vertical, sus reflejos de prensión y la posición que adopta al tomarlo en brazos lo muestra. Un bebé porteado de forma correcta en vertical no sólo va seguro y confortable, sino que está ejercitando mucho de los sistemas que ha de desarrollar para el movimiento libre.

Portear a un bebé de forma horizontal no sólo está contraindicado en algunos casos, sino que es mucho más propenso a ocasionar accidentes y situaciones peligrosas, por no hablar de que es mucho menos confortable para el adulto. No olvidemos que el ser humano es un ser que camina erguido así que es normal pensar que la verticalidad no es algo contrario a nuestra naturaleza. Por supuesto que el porteo vertical ha de hacerse asegurándose el correcto sostén y la ausencia de presiones no deseadas en el bebé y eso es lo que trabajamos las asesoras de porteo cuando explicamos las diferencias entre el porteo ergonómico y el que no lo es.

NS: En una entrevista para Dónde estás Pudú has dicho que "El porteo debería ser la forma normal de criar hijos. No hay "beneficio" en amarles y respetarles". Desde mi visión y mi trabajo el porteo está totalmente relacionado con el estilo de crianza que una familia elige y considero que estos temas son tan importantes que deberían ser política de Estado. Chile ya se ha hecho eco de esto y lleva adelante el programa Chile crece contigo. ¿Crees que esto se convertirá en tendencia a nivel mundial?

NH: Hace ya años que dejé de usar etiquetas a la palabra "crianza" igual que no digo "lactancia materna" sino lactancia. La etiqueta debería llevara la artificial. Del mismo modo "criar" es criar, con brazos, apego seguro y presencia, lo otro sería malcriar o sencillamente tener hijos y punto. Soy de las que cree que el lenguaje es importante. No digo lactancia prolongada porque no prolongo nada, no digo crianza natural o respetuosa porque si no es así, para mí no es crianza, así que creo que poco a poco, la sociedad debe comprender que si queremos convertirnos en una sociedad más sana, más pacífica, más respetuosa, debemos empezar por no violentar a nuestros hijos.

En ese sentido en fantástico que algunos países incorporen en sus política estatales programas que ayuden a facilitar la información y los medios para lograrlo. Cuando estuve en Chile ofrecí un Seminario para casi 200 profesionales a través de la municipalidad de Puente alto y Chile Crece contigo. Para mi, fue una experiencia muy gratificante, sobre todo porque en España, mi vivencia con la mayoría de colectivos profesionales es de rechazo, hasta boicot, de este tipo de iniciativas. Ojalá cunda el ejemplo y en todos los países en vez de regalar biberones y muestras de leche artificial regalen portabebés y expliquen a las familias que hay asesoras de porteo formadas para ayudarles y resolver sus dudas.


NS: He notado en mi ciudad durante este último año un creciente interés de los padres y madres en involucrarse en temas de crianza y, especialmente, en el porteo. ¿Sucede del mismo modo en España u otros países de Europa? ¿Podríamos hablar de una revolución en las formas de concebir la ma/paternidad?

NH: Como todo, ser pioneros es difícil.
Hace 10 años paseabas por la calle y encontrar bebés porteados no era muy común. Que además fuera un portabebés ergonómico y estuviese correctamente colocado era más difícil aún. Hoy somos muchos más. El trabajo individual de muchas familias, de profesionales conciencias y sobre todo de asociaciones como Red Canguro, y de quienes decidimos dar un paso más y profesionalizar este trabajo sin duda está dando sus frutos. Cuanta más gente hayaportenado, más se verá y más gente se verá atraída a portear. Es una progresión aritmética lógica, a más presencia, más demanda, a más demanda más oferta y a más oferta más demanda... y así sucesivamente.

Y no es sólo en cuanto al porteo. Cada vez hay más mujeres tomando conciencia de que todos los procesos reproductivos y de crianza son nuestros, ni de los sanitarios, ni del estado, ni de los políticos, ni de la industria. Son nuestros y estamos empezando a exigir retomar el control y nuestra autoridad. Cada vez somos más exigiendo embarazos vividos no como enfermedades, partos respetados, lactancias placenteras, crianza de nuestros hijos, conciliación, etc.

No es fácil porque esas demandas van contra el sistema establecido en la mayoría de los países, pero no es imposible. Las madres de los países nórdicos nos han abierto camino en muchos de estos temas, mostrándonos que se puede, que hay otros modos, respetuosos con las necesidades de nuestros hijos y las nuestras. Es cuestión de seguir exigiéndolo desde todos los lugares posibles.

NS: ¿Quisieras dejar algún mensaje que consideres importante para las familias que nos leen?

NH: Que busquen el placer. Hace años que intento inculcar a mis asesoras que mi meta no es que haya más bebés amamantados o más tiempo, ni que haya más bebés porteados, sino que haya más maternidades placenteras. Cuando una mujer que es madre descubre el placer que produce entregarse en cuerpo y alma a esta etapa, sin perderse en ella... entonces no habrá nada que se lo impida. No amamantamos ni porteamos porque sea lo mejor, o porque sea lo más beneficioso, sino porque es placentero para ambos. Esa es la meta: el placer.

NS: Nuevamente gracias, Nohemí, por tu claridad y compromiso.

viernes, 29 de julio de 2016

Los 6 errores más frecuentes al usar portabebés

En este post 6 errores muy frecuentes que pueden cometerse al utilizar portabebés: información muy importante para todos aquellos que traten con bebés y niños pequeños ya que en algunos casos se ven comprometidas su seguridad y/o su salud.



1. Llevar al bebé mirando hacia el frente.
Ningún portabebé debería usarse de este modo dado que no respeta la fisiología del bebé ni la del adulto. Es incómodo para ambas partes y contraproducente para el correcto desarrollo del bebé. Además, sobreestimula al niño y lo hace perder la riqueza de aprender observando los gestos y expresiones de su cuidador. Tampoco le brinda un adecuado soporte a su cabeza en caso de tener sueño o estar cansado. Más info acá.



2. Tener un portabebé inadecuado.
Ya sea porque el portabebé no es ergonómico (como es el caso de la foto de arriba) o porque no es adecuado a nuestra familia, contextura física o estilo de vida, tener el portabebé incorrecto nos quita las ganas de portear. Antes de comprar uno hacé lo posible para conocer las opciones disponibles y, en lo posible, pedí asesoramiento a alguien idóneo y probá varios tipos y marcas.

NOTA: Si estás utilizando un portabebé como el de las fotos de arriba asesorate. Pueden poner en riesgo la salud, el bienestar y la seguridad de tu bebé.


3. Tener un portabebé adecuado pero no saber usarlo.
Otro problema muy frecuente. Puede que tengas un excelente portabebé pero nadie te haya enseñado a usarlo de la mejor forma posible. Para solucionarlo contactá grupos de porteo de tu ciudad, asistí a un taller, pedí asesoramiento personalizado o consultá virtualmente (por ejemplo en este grupo).



4. Cargar el peso demasiado bajo y/o lejos del cuerpo.
Llevar a tu bebé demasiado bajo o alejado de tu cuerpo hace que desplaces tu centro de gravedad y compenses la mala postura ubicando de forma incorrecta tu pelvis y columna. Esto hace que tus vértebras y tu suelo pélvico se sobrecarguen. Si estás sintiendo dolores óseos o musculares al portear chequeá la altura, posición y ajuste de tu portabebé.



5. No darnos cuenta de que el portabebé quedó chico.
Algunos portabebés, por ejemplo la mochila ergonómica o el fular elástico, tienen un tiempo de uso que se mide en función del tamaño del bebé, su movilidad y preferencias, y su peso. Si sentís que tu portabebé quedó pequeño consultalo, puede que debas cambiarlo o aprender una nueva forma de aprovechar sus características.


6. No prestar atención a la ropa. 
Más allá de la inadecuada posición de esta foto, un error muy común es no prestar atención a la ropa que utilizamos al portear. Es importante que tanto el bebé como el adulto estén cómodos y disfruten del contacto. Algunos datos: evitar ponerle al bebé pantalones cerrados (ranitas, ositos) porque impiden la correcta posición de sus piernas y llevan presión sobre sus dedos y plantas; evitar sobreabrigar al niño; evitar prendas en el adulto con apliques metálicos o fibras sintéticas (pensar qué porción de nuestra vestimenta estará en contacto con su delicada piel); entre otras recomendaciones. En caso de extremo calor colocar siempre entre ambos cuerpos una capa de tela de algodón.

¿Tenés dudas o necesitás asesoramiento? ¡Consultame por email a CangureandoPorteo@gmail.com o vía Facebook!

Compartamos esta información, nunca sabemos a quién puede serle de utilidad. Muchas gracias.

miércoles, 27 de julio de 2016

Porteo Adaptado: La Historia de Eloisa y Sofía


Una historia sobre un nacimiento prematuro, Cuidados Madre Canguro y el valor del porteo en el vínculo. ¡No dejen de leerla!
 
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Comencé a portear con mochila ergonómica a los 8 meses aproximadamente. Anteriormente era upa. Llegó una instancia en la que viajar tantas horas con mi hija en brazos era agotador
 
Yo soy mamá de una bebé que nació de 36 semanas. Estuvimos un mes en cuidados intensivos neonatales. Mi hija nació con 2 malformaciones congénitas y una de ellas puso su vida en riesgo. Atresia de esófago tipo 3 con fístula traqueoesofágica y angenesia renal derecha. Mientras estuvimos en cuidados intensivos las primeras semanas no pudimos tocarla, hablarle o besarla. Al despertar luego de largos días totalmente dormida comenzamos a tenerla en brazos pegada al pecho. Al alta estuvimos en aislamiento 2 meses hasta que estuviera completamente estable. Todo el tiempo fue upa, pegada al pecho.
 

 
Al comenzar con los controles donde estábamos más de 8 hs fuera de casa compramos un paragüita. Volver en horario pico, en invierno, fue agotador. Y recurrimos a un portabebé ergonómico. Desde entonces seguimos con ayuda de un producto como la mochila. Simplifico muchas cosas. El viajar una de ellas. Los cuidados necesarios y los quehaceres del hogar otras de ellas. Hoy tiene 14 meses y seguimos con mochila. Automáticamente que me coloco la mochila ella estira los brazos.  
 
 
¿Por qué portear en caso de tener
un bebé prematuro?
 
El motivo no es simplemente tenerlos cerca. El motivo es emocional. Luego de tanta lucha y desesperación porque sobrevivieran lo único que calma a las mamás (me incluyo en ellas) es tenerlos cerca comprobando que respiren bien. Escuchando sus latidos. Manteniendo temperatura y brindando constantemente mimos. Algunas lograron exitosa lactancia, otras lograron exitosa alimentación, sea por el método que sea. Mema, sonda o botón gástrico. Otras lo implementaron por razones de comodidad. Para muchas la clínica o el hospital ha sido nuestra segunda casa. Y tenemos muchas horas de viaje y muchas horas de espera en ciertas consultas o estudios. Portear nos brinda seguridad, nos da confianza y nos simplifica cosas como el traslado a los centros de salud.

martes, 19 de julio de 2016

Porteo Adaptado: La Historia de Bárbara y Flora



Una nueva y hermosa historia de porteo adaptado en palabras de Bárbara, la mamá de Flora, una niña con Síndrome de Down. Para emocionarse, para aprender, para darnos cuenta de que los límites no existen.
 
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La mayoría de los niños con Síndrome de Down son hipotónicos y, además, su desarrollo fisiológico generalmente no es el esperado en comparación con otros niños. En nuestro caso somos muy afortunados pues lo más "severo" es una cardiopatía leve sin repercusión clínica (eran 3 y Flora sanó 2 antes de los 6 meses) y su hipotonía de base.
 
Depués del nacimiento y una semana internada en la neo del Materno de Tigre salimos a recuperar el tiempo "perdido" en una bandolera de anillas que seguimos usando. En primera instancia la usamos para estar pegaditas, sintiendo calor, olor, latidos de corazón y para que conozca todo lo que nos rodea (vivimos en el Delta y desde muy bebé los sonidos y colores del río, pájaros, flores, han sido un gran estímulo que desde un cochecito no hubiesen sido descubiertos).
 
 
La bando ayudó mucho con la producción de leche, ya que a Flora al ser hipotónica le costaba la succión y por ende la bajada de leche se demoraba. Con el paso del tiempo descubrimos que la bando estaba siendo una herramienta para reforzar los ejercicios de la kinesióloga y de la fonoaudióloga. Nos ayudó con la postura para encontrar la línea media, para sostener la cabeza, para dar fuerza a los abdominales y estos últimos dos meses para lograr permanecer sentada. Adentro de la bando existe una seguridad que no encontramos en otros espacios, no hay forma de caer ni de golpearse. Así, y yendo a rehabilitación, Flora va conquistando sus hitos de crecimiento. También es una gran aliada a la hora de dormir y para superar molestias gastrointestinales (ambas cuestiones bastante comunes en personas con SD).
 
Fuimos y vamos variando... Posición vertical y también transversal (más bien sentada con piernas cerraditas). Sé que no se recomienda en otros casos, pero por ejemplo en bebés con SD se los pone sentados de a poco y luego aprenden a sentarse solos. Nos asesora la kinesióloga cada semana dependiendo de los avances y el tiempo que puede estar en diferentes posiciones y el traumatólogo que la examina esporádicamente. 
 
 
Cangurendo: ¿Por qué recomendarías a otros papás y mamás con bebés con Síndrome de Down portear?

Lo recomiendo porque es una manera hermosa de recuperar los días de internación después del nacimiento, para no sentir que se pierde vínculo, porque a veces a ellos les cuesta un poco más acostumbrarse al nuevo medio donde viven y el porteo (como me dijo un a pueri) es útero, porque después de esos días agitados ayuda a la bajada de leche, porque al ser hipotónicos se complica sujetarlos, son laxos y existe el miedo a sostenerlos mal y porque la estimulación que brinda el porteo es tan amplia que sería una pena no aprovecharla... Y cuanto antes y más es mejor.
 
Nota: Recordamos a todos que el porteo en bebés con Síndrome de Down requiere de cuidados especiales, especialmente debido a la hipotonía y la hiperlaxitud. Ante cualquier duda siempre es importante consultar a los profesionales involucrados e idealmente también a un/a asesor/a de porteo.
 

viernes, 8 de julio de 2016

Porteo Adaptado: La Historia de Viviana y Malena

Hoy compartimos una nueva historia de Porteo Adaptado desde Uruguay. ¡Gracias Viviana por cada una de tus palabras! Que sean inspiración para muchos.


Hace tres años y ocho meses nació Malena. Durante el embarazo, comencé a leer información sobre crianza con "apego" o "respetuosa", lactancia, colecho, porteo... En esa época le pedí a mi hermana que nos regalara un fular. ¡Y fue el mejor regalo por lejos! ¡Lo amamos! Es un fular semielástico de una marca uruguaya que creo ya no existe: "Mitaí".

Debido a una complicación en el parto, nuestra hija nació con una diversidad funcional que por ahora le impide caminar, entre otras cosas. Su retraso en el desarrollo motor afecta ambos brazos y ambas piernas, e incluye distonía que le provoca momentos de hipertonía e hipotonía alternadamente. Si bien en un comienzo creí que ese tipo de crianza que tanto me había entusiasmado, no era para este tipo de situaciones "especiales", pronto me di cuenta que, por el contrario, ¡es más importante aún!

Cuando todavía estaba internada en neonatología, luchábamos e insistíamos muchísimo por tenerla en brazos. Mi esposo está seguro de que eso y el calostro que me extraía y le daban por sonda, permitieron que empezara a mejorar y saliera de gravedad, alrededor de la semana de vida. Yo siempre quería tenerla a upa y las enfermeras se cansaron de decirme que la iba a "malacostumbrar" a los brazos. Sin dudas, se "bienacostumbró", ¡jaja!


Los comienzos con el fular fueron difíciles, especialmente por el prácticamente nulo apoyo de algunos "profesionales" que nos rodeaban. Cuando Male tenía cuatro meses más o menos, un grupo de fisioterapeutas me instaron a que pusiera a la bebé mirando al mundo, hacia adelante. Yo había leído en algún lado que eso no era bueno, pero ellas insistían en que había que "estimularla" y también "despegarla" de mí... ¡con cuatro meses! Por suerte Male no quería saber de nada con mirar al frente y a mí me resultaba muy incómodo, así que rápidamente abandonamos esa idea. Idea que posteriormente pude corroborar una y otra vez, leyendo e informándome, que no es algo bueno ni para el bebé ni para el porteador, y menos si hablamos de bebés con dificultades motoras, propensos a displasia de cadera, etc.

En ese tiempo, yo no accedía demasiado a internet ni redes sociales, los grupos de Facebook ni sabía que existían. Me faltó asesoramiento, apoyo y "tribu"...  Una fisioterapeuta llegó a decirme que si no la sacaba de esa "tela" y no la despegaba de mí, la bebé no se iba a desarrollar "nunca" (sin importar cuánto disfrutaba Malena a diario, el estar con sus juguetes en una alfombra en el piso, pero claro, siempre nos veían llegar con fular y no con cochecito). No solamente esta persona estaba equivocada, sino que, mucho tiempo después, encontré artículos que describen muy acertadamente nuestra realidad y el porteo, como este.
 
Me preguntaste si recomendaría el porteo a otras familias... ¡por supuesto! ¡Son muchísimos los beneficios! 
 
Por ejemplo, los primeros meses-años, solíamos trasladarnos diariamente a diversas terapias y el fular constituía una ventaja y una facilidad enorme en ese aspecto, para subir y bajar del transporte, etc. Además de los beneficios "clásicos" del porteo creo que lo más importante son los beneficios emocionales. Malena venía de un parto dificilísimo donde inmediatamente nos separaron, fue sometida a prácticas médicas invasivas (necesarias para salvar su vida), no me dejaron ir a conocerla enseguida luego de la anestesia general y cesárea de urgencia (a mí también me tenían vigilada por si surgía alguna complicación) y cuando por fin logré tenerla en brazos casi no volvimos a separarnos. Ella necesitaba muchísimo ese contacto físico... ¡y yo también! 

Los brazos y el fular como extensión de mis brazos (aún con los típicos errores de "novata" como dejarle los piecitos por dentro, los "tirantes" muy finos y demasiado cerca de mi cuello, etc.) siempre, siempre, fueron nuestro mejor refugio y fue algo fundamental en la construcción de nuestro vínculo.


El porteo nos ha ayudado a brindarle a nuestra hija seguridad, contención, apoyo, afecto, muuuchos mimos y también estimulación sensorial, propioceptiva, sensación de movimiento, equilibrio, etc.

Hubo siempre un aspecto sensorial a trabajar mucho con Malena. En los comienzos ella  rechazaba rotundamente teta-biberón-chupete-dedo... Nada en la boca. Se sumaba también el hecho de que no lograba succionar debido a la hipotonía. Con el tiempo y mucha paciencia, nuestra hija comenzó a tomar leche materna en biberón, y eso sucedió... ¡cuando empezamos a intentarlo en el fular!
 
También recuerdo una idea de su fonoaudióloga, cuando Malena estuvo yendo durante un tiempo a un jardín: con la única maestra con la cual se quedaba tranquilamente fue aquella a la que le enseñé a usar el fular. Evidentemente, a Male le brindaba tranquilidad.

Con el tiempo, y celular con internet mediante, empecé a adentrarme en el mundo Facebook y los grupos de crianza respetuosa. Allí conocimos a la divina de Mariel, ¡nuestra asesora de porteo! Por esa época yo quería aprender otros nudos y el papá de Male quería algo más "sencillo" donde pudiera portearla porque "no entiendo los nudos" decía... Y cuando nuestra hija tenía poco más de dos años (y unos 9,5 kilos), Mariel nos mostró algunas mochilas ergonómicas. Al poquito tiempo una amiga (madrina de Male) nos regaló una hermosa mochila Ergobaby, para esta nueva y maravillosa etapa del porteo. Alrededor de un año después, y gracias a otra amiga, se sumó una excelente mochila "Boba" con estribos para apoyar los piecitos.



Creo que a partir de ese momento, comencé a comprender a aquellas mamis con varios portabebés... ¡Es una adicción! ¡Jajaja! También me contacté con Mercedes Granda de Mi saquito mágico, un amor de persona, quien nos compartió algunas de sus vivencias con el porteo adaptado, y nos fueron muy útiles algunos de sus artículos, como este. Y, además, llegó a nuestras manos un portabebés Tonga multicolor, que disfrutamos muchísimo a diario, y que nos ha sido sumamente útil para ir a matronatación, por ejemplo.
 

Últimamente, estamos en tratativas de conseguir una mochila tamaño toddler (si bien seguimos alrededor de los diez kilos, ya estamos en 90 cm de largo). Gracias a la hermana de una amiga que vive en Europa (y a la mamá que va a visitarla próximamente y vuelve a Montevideo) dentro de poco tiempo tendremos una nueva adquisición para seguir porteando felices.
 
Como verán, llevamos un camino recorrido, pero aún nos queda muchísimo por recorrer. Actualmente no me imagino nuestra vida sin porteo. Sabemos que todavía hay muchos desafíos en la vida de nuestra hija. Nosotros como papás, admiramos profundamente su valor, su tenacidad... y la amamos hasta el infinito, ¡obviamente! Y el porteo ha sido y será una herramienta muy importante en este camino.

miércoles, 6 de julio de 2016

Porteo Adaptado: La Historia de Mariana y Mateo




Inauguramos una sección llamada Porteo Adaptado con la intención de dar a conocer al mundo las infinitas posibilidades del porteo ergonómico y para que todas las familias sepan que es posible portear en circunstancias muy diversas. La historia de Mariana y Mateo es la primera, ¡esperamos que de muchas! Como asesora siento una inmensa responsabilidad y gratitud a quienes me abren las puertas, no sólo de sus casas, sino de sus vidas, y me permiten conocer sus necesidades y aportar soluciones adecuadas a ellas. ¡Gracias Mariana por tu generosidad hoy y siempre!

***

Mi nombre es Mariana, soy mamá de Mateo, que actualmente tiene 9 meses. Mi necesidad de portear a mi hijo surgió por un motivo personal: soy ciega y necesitaba una forma de salir sola con mi hijo y tener al menos una mano libre para poder usar el bastón blanco.

Sabiendo esta necesidad, me regalaron una mochila colgona, con toda la mejor intención. En ese momento confié en las personas que me decían que habían visto mamás con bebés en esas mochilas y que iban lo más bien, la verdad es que cuando me la regalaron ya estaba con panza y ni siquiera me la pude probar para sentir como quedaba. Durante el embarazo no leí mucho sobre porteo, porque me quedé con las opiniones de familiares y amigos. Además en la consulta prenatal con el pediatra llevé la mochila y pregunté si era adecuada para mi hijo, incluso en los primeros días y me respondió que sí.

Mi sorpresa fue cuando la quise probar... ¡me pareció horrible! Mateo no tenía ningún sostén, tenía que sostenerlo yo con la mano porque si no se iba para todos lados, además no lo sentía pegado a mi cuerpo, y eso me intranquilizaba mucho. Él no mostró signos de molestia, incluso se durmió, pero a mí no me gustó para nada la experiencia y no me sentía segura para salir así. Entonces una amiga me comentó que ella usaba un fular con su hija y que le resultaba muy bien y me recomendó que hablara con una asesora de porteo para que me orientara sobre cuál era la mejor opción para nosotros.

¡El asesoramiento fue excelente! Justo lo que estaba necesitando, que me mostraran todos los portabebés adecuados a la edad de Mateo y que me dieran tiempo para probar y lograr utilizarlo bien por mis propios medios. El día que vino la asesora a casa, pude sentir esa hermosa sensación de tener a mi bebito bien pegado a mí, como cuando lo tenía en brazos, pero esta vez además podía tener las manos libres para hacer otras tareas y para acariciarlo, sin preocuparme porque se pudiera caer. Ese día decidimos que el portabebé que se adaptaba mejor a nosotros era el fular prearmado.



 

Gracias al porteo ergonómico pudimos hacer muchas cosas: viajes largos en colectivo para visitar a familiares y amigos, fuimos a reuniones en el trabajo, a realizar trámites, viajamos en subte, y todo bien juntitos. Además el fular era un excelente remedio (combinado con canciones y caricias) para curar los cólicos y poder dormir la siesta. Ahora que Mateo está más grande usamos mochila ergonómica y también se animó a portear papá (también ciego). Estamos los 3 muy felices por haber descubierto esta forma de llevar a nuestro hijo que nos cuida a todos. Estoy feliz de saber que estoy llevando a mi hijo de forma respetuosa, sin producirle ningún daño a la salud.
 
Estoy feliz de tener a mi hijo bien cerquita, atesorando cada segundo de ese calorcito para recordarlo cuando crezca y quiera explorar el mundo por sus propios medios.
 
Estoy agradecida por haberme cruzado con las personas indicadas, que supieron darme la información a tiempo. Celebro la existencia de asesoras de porteo en nuestro país, creo que son muy necesarias y que debería dárseles más visibilidad. Lo único que lamento es que exista tan poca información, que no sea más visible y que, por ejemplo, los pediatras no sepan nada al respecto.
 
¡Mariana incluso hace caminatas (con guía) porteando!

Descubrí que el porteo es mucho más que una forma de llevar a mi hijo teniendo las manos libres. Que no es solo para salir. Es una herramienta que te permite estar conectada en todo momento con tu bebé, que le permite a él sentirse protegido, amado y seguro.

Tomé la determinación de que cuando me entere del embarazo de alguna amiga, le voy a regalar un portabebé ergonómico, para que no se pierda esta experiencia maravillosa.