viernes, 29 de julio de 2016

Los 6 errores más frecuentes al usar portabebés

En este post 6 errores muy frecuentes que pueden cometerse al utilizar portabebés: información muy importante para todos aquellos que traten con bebés y niños pequeños ya que en algunos casos se ven comprometidas su seguridad y/o su salud.



1. Llevar al bebé mirando hacia el frente.
Ningún portabebé debería usarse de este modo dado que no respeta la fisiología del bebé ni la del adulto. Es incómodo para ambas partes y contraproducente para el correcto desarrollo del bebé. Además, sobreestimula al niño y lo hace perder la riqueza de aprender observando los gestos y expresiones de su cuidador. Tampoco le brinda un adecuado soporte a su cabeza en caso de tener sueño o estar cansado. Más info acá.



2. Tener un portabebé inadecuado.
Ya sea porque el portabebé no es ergonómico (como es el caso de la foto de arriba) o porque no es adecuado a nuestra familia, contextura física o estilo de vida, tener el portabebé incorrecto nos quita las ganas de portear. Antes de comprar uno hacé lo posible para conocer las opciones disponibles y, en lo posible, pedí asesoramiento a alguien idóneo y probá varios tipos y marcas.

NOTA: Si estás utilizando un portabebé como el de las fotos de arriba asesorate. Pueden poner en riesgo la salud, el bienestar y la seguridad de tu bebé.


3. Tener un portabebé adecuado pero no saber usarlo.
Otro problema muy frecuente. Puede que tengas un excelente portabebé pero nadie te haya enseñado a usarlo de la mejor forma posible. Para solucionarlo contactá grupos de porteo de tu ciudad, asistí a un taller, pedí asesoramiento personalizado o consultá virtualmente (por ejemplo en este grupo).



4. Cargar el peso demasiado bajo y/o lejos del cuerpo.
Llevar a tu bebé demasiado bajo o alejado de tu cuerpo hace que desplaces tu centro de gravedad y compenses la mala postura ubicando de forma incorrecta tu pelvis y columna. Esto hace que tus vértebras y tu suelo pélvico se sobrecarguen. Si estás sintiendo dolores óseos o musculares al portear chequeá la altura, posición y ajuste de tu portabebé.



5. No darnos cuenta de que el portabebé quedó chico.
Algunos portabebés, por ejemplo la mochila ergonómica o el fular elástico, tienen un tiempo de uso que se mide en función del tamaño del bebé, su movilidad y preferencias, y su peso. Si sentís que tu portabebé quedó pequeño consultalo, puede que debas cambiarlo o aprender una nueva forma de aprovechar sus características.


6. No prestar atención a la ropa. 
Más allá de la inadecuada posición de esta foto, un error muy común es no prestar atención a la ropa que utilizamos al portear. Es importante que tanto el bebé como el adulto estén cómodos y disfruten del contacto. Algunos datos: evitar ponerle al bebé pantalones cerrados (ranitas, ositos) porque impiden la correcta posición de sus piernas y llevan presión sobre sus dedos y plantas; evitar sobreabrigar al niño; evitar prendas en el adulto con apliques metálicos o fibras sintéticas (pensar qué porción de nuestra vestimenta estará en contacto con su delicada piel); entre otras recomendaciones. En caso de extremo calor colocar siempre entre ambos cuerpos una capa de tela de algodón.

¿Tenés dudas o necesitás asesoramiento? ¡Consultame por email a CangureandoPorteo@gmail.com o vía Facebook!

Compartamos esta información, nunca sabemos a quién puede serle de utilidad. Muchas gracias.

miércoles, 27 de julio de 2016

Porteo Adaptado: La Historia de Eloisa y Sofía


Una historia sobre un nacimiento prematuro, Cuidados Madre Canguro y el valor del porteo en el vínculo. ¡No dejen de leerla!
 
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Comencé a portear con mochila ergonómica a los 8 meses aproximadamente. Anteriormente era upa. Llegó una instancia en la que viajar tantas horas con mi hija en brazos era agotador
 
Yo soy mamá de una bebé que nació de 36 semanas. Estuvimos un mes en cuidados intensivos neonatales. Mi hija nació con 2 malformaciones congénitas y una de ellas puso su vida en riesgo. Atresia de esófago tipo 3 con fístula traqueoesofágica y angenesia renal derecha. Mientras estuvimos en cuidados intensivos las primeras semanas no pudimos tocarla, hablarle o besarla. Al despertar luego de largos días totalmente dormida comenzamos a tenerla en brazos pegada al pecho. Al alta estuvimos en aislamiento 2 meses hasta que estuviera completamente estable. Todo el tiempo fue upa, pegada al pecho.
 

 
Al comenzar con los controles donde estábamos más de 8 hs fuera de casa compramos un paragüita. Volver en horario pico, en invierno, fue agotador. Y recurrimos a un portabebé ergonómico. Desde entonces seguimos con ayuda de un producto como la mochila. Simplifico muchas cosas. El viajar una de ellas. Los cuidados necesarios y los quehaceres del hogar otras de ellas. Hoy tiene 14 meses y seguimos con mochila. Automáticamente que me coloco la mochila ella estira los brazos.  
 
 
¿Por qué portear en caso de tener
un bebé prematuro?
 
El motivo no es simplemente tenerlos cerca. El motivo es emocional. Luego de tanta lucha y desesperación porque sobrevivieran lo único que calma a las mamás (me incluyo en ellas) es tenerlos cerca comprobando que respiren bien. Escuchando sus latidos. Manteniendo temperatura y brindando constantemente mimos. Algunas lograron exitosa lactancia, otras lograron exitosa alimentación, sea por el método que sea. Mema, sonda o botón gástrico. Otras lo implementaron por razones de comodidad. Para muchas la clínica o el hospital ha sido nuestra segunda casa. Y tenemos muchas horas de viaje y muchas horas de espera en ciertas consultas o estudios. Portear nos brinda seguridad, nos da confianza y nos simplifica cosas como el traslado a los centros de salud.

martes, 19 de julio de 2016

Porteo Adaptado: La Historia de Bárbara y Flora



Una nueva y hermosa historia de porteo adaptado en palabras de Bárbara, la mamá de Flora, una niña con Síndrome de Down. Para emocionarse, para aprender, para darnos cuenta de que los límites no existen.
 
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La mayoría de los niños con Síndrome de Down son hipotónicos y, además, su desarrollo fisiológico generalmente no es el esperado en comparación con otros niños. En nuestro caso somos muy afortunados pues lo más "severo" es una cardiopatía leve sin repercusión clínica (eran 3 y Flora sanó 2 antes de los 6 meses) y su hipotonía de base.
 
Depués del nacimiento y una semana internada en la neo del Materno de Tigre salimos a recuperar el tiempo "perdido" en una bandolera de anillas que seguimos usando. En primera instancia la usamos para estar pegaditas, sintiendo calor, olor, latidos de corazón y para que conozca todo lo que nos rodea (vivimos en el Delta y desde muy bebé los sonidos y colores del río, pájaros, flores, han sido un gran estímulo que desde un cochecito no hubiesen sido descubiertos).
 
 
La bando ayudó mucho con la producción de leche, ya que a Flora al ser hipotónica le costaba la succión y por ende la bajada de leche se demoraba. Con el paso del tiempo descubrimos que la bando estaba siendo una herramienta para reforzar los ejercicios de la kinesióloga y de la fonoaudióloga. Nos ayudó con la postura para encontrar la línea media, para sostener la cabeza, para dar fuerza a los abdominales y estos últimos dos meses para lograr permanecer sentada. Adentro de la bando existe una seguridad que no encontramos en otros espacios, no hay forma de caer ni de golpearse. Así, y yendo a rehabilitación, Flora va conquistando sus hitos de crecimiento. También es una gran aliada a la hora de dormir y para superar molestias gastrointestinales (ambas cuestiones bastante comunes en personas con SD).
 
Fuimos y vamos variando... Posición vertical y también transversal (más bien sentada con piernas cerraditas). Sé que no se recomienda en otros casos, pero por ejemplo en bebés con SD se los pone sentados de a poco y luego aprenden a sentarse solos. Nos asesora la kinesióloga cada semana dependiendo de los avances y el tiempo que puede estar en diferentes posiciones y el traumatólogo que la examina esporádicamente. 
 
 
Cangurendo: ¿Por qué recomendarías a otros papás y mamás con bebés con Síndrome de Down portear?

Lo recomiendo porque es una manera hermosa de recuperar los días de internación después del nacimiento, para no sentir que se pierde vínculo, porque a veces a ellos les cuesta un poco más acostumbrarse al nuevo medio donde viven y el porteo (como me dijo un a pueri) es útero, porque después de esos días agitados ayuda a la bajada de leche, porque al ser hipotónicos se complica sujetarlos, son laxos y existe el miedo a sostenerlos mal y porque la estimulación que brinda el porteo es tan amplia que sería una pena no aprovecharla... Y cuanto antes y más es mejor.
 
Nota: Recordamos a todos que el porteo en bebés con Síndrome de Down requiere de cuidados especiales, especialmente debido a la hipotonía y la hiperlaxitud. Ante cualquier duda siempre es importante consultar a los profesionales involucrados e idealmente también a un/a asesor/a de porteo.
 

viernes, 8 de julio de 2016

Porteo Adaptado: La Historia de Viviana y Malena

Hoy compartimos una nueva historia de Porteo Adaptado desde Uruguay. ¡Gracias Viviana por cada una de tus palabras! Que sean inspiración para muchos.


Hace tres años y ocho meses nació Malena. Durante el embarazo, comencé a leer información sobre crianza con "apego" o "respetuosa", lactancia, colecho, porteo... En esa época le pedí a mi hermana que nos regalara un fular. ¡Y fue el mejor regalo por lejos! ¡Lo amamos! Es un fular semielástico de una marca uruguaya que creo ya no existe: "Mitaí".

Debido a una complicación en el parto, nuestra hija nació con una diversidad funcional que por ahora le impide caminar, entre otras cosas. Su retraso en el desarrollo motor afecta ambos brazos y ambas piernas, e incluye distonía que le provoca momentos de hipertonía e hipotonía alternadamente. Si bien en un comienzo creí que ese tipo de crianza que tanto me había entusiasmado, no era para este tipo de situaciones "especiales", pronto me di cuenta que, por el contrario, ¡es más importante aún!

Cuando todavía estaba internada en neonatología, luchábamos e insistíamos muchísimo por tenerla en brazos. Mi esposo está seguro de que eso y el calostro que me extraía y le daban por sonda, permitieron que empezara a mejorar y saliera de gravedad, alrededor de la semana de vida. Yo siempre quería tenerla a upa y las enfermeras se cansaron de decirme que la iba a "malacostumbrar" a los brazos. Sin dudas, se "bienacostumbró", ¡jaja!


Los comienzos con el fular fueron difíciles, especialmente por el prácticamente nulo apoyo de algunos "profesionales" que nos rodeaban. Cuando Male tenía cuatro meses más o menos, un grupo de fisioterapeutas me instaron a que pusiera a la bebé mirando al mundo, hacia adelante. Yo había leído en algún lado que eso no era bueno, pero ellas insistían en que había que "estimularla" y también "despegarla" de mí... ¡con cuatro meses! Por suerte Male no quería saber de nada con mirar al frente y a mí me resultaba muy incómodo, así que rápidamente abandonamos esa idea. Idea que posteriormente pude corroborar una y otra vez, leyendo e informándome, que no es algo bueno ni para el bebé ni para el porteador, y menos si hablamos de bebés con dificultades motoras, propensos a displasia de cadera, etc.

En ese tiempo, yo no accedía demasiado a internet ni redes sociales, los grupos de Facebook ni sabía que existían. Me faltó asesoramiento, apoyo y "tribu"...  Una fisioterapeuta llegó a decirme que si no la sacaba de esa "tela" y no la despegaba de mí, la bebé no se iba a desarrollar "nunca" (sin importar cuánto disfrutaba Malena a diario, el estar con sus juguetes en una alfombra en el piso, pero claro, siempre nos veían llegar con fular y no con cochecito). No solamente esta persona estaba equivocada, sino que, mucho tiempo después, encontré artículos que describen muy acertadamente nuestra realidad y el porteo, como este.
 
Me preguntaste si recomendaría el porteo a otras familias... ¡por supuesto! ¡Son muchísimos los beneficios! 
 
Por ejemplo, los primeros meses-años, solíamos trasladarnos diariamente a diversas terapias y el fular constituía una ventaja y una facilidad enorme en ese aspecto, para subir y bajar del transporte, etc. Además de los beneficios "clásicos" del porteo creo que lo más importante son los beneficios emocionales. Malena venía de un parto dificilísimo donde inmediatamente nos separaron, fue sometida a prácticas médicas invasivas (necesarias para salvar su vida), no me dejaron ir a conocerla enseguida luego de la anestesia general y cesárea de urgencia (a mí también me tenían vigilada por si surgía alguna complicación) y cuando por fin logré tenerla en brazos casi no volvimos a separarnos. Ella necesitaba muchísimo ese contacto físico... ¡y yo también! 

Los brazos y el fular como extensión de mis brazos (aún con los típicos errores de "novata" como dejarle los piecitos por dentro, los "tirantes" muy finos y demasiado cerca de mi cuello, etc.) siempre, siempre, fueron nuestro mejor refugio y fue algo fundamental en la construcción de nuestro vínculo.


El porteo nos ha ayudado a brindarle a nuestra hija seguridad, contención, apoyo, afecto, muuuchos mimos y también estimulación sensorial, propioceptiva, sensación de movimiento, equilibrio, etc.

Hubo siempre un aspecto sensorial a trabajar mucho con Malena. En los comienzos ella  rechazaba rotundamente teta-biberón-chupete-dedo... Nada en la boca. Se sumaba también el hecho de que no lograba succionar debido a la hipotonía. Con el tiempo y mucha paciencia, nuestra hija comenzó a tomar leche materna en biberón, y eso sucedió... ¡cuando empezamos a intentarlo en el fular!
 
También recuerdo una idea de su fonoaudióloga, cuando Malena estuvo yendo durante un tiempo a un jardín: con la única maestra con la cual se quedaba tranquilamente fue aquella a la que le enseñé a usar el fular. Evidentemente, a Male le brindaba tranquilidad.

Con el tiempo, y celular con internet mediante, empecé a adentrarme en el mundo Facebook y los grupos de crianza respetuosa. Allí conocimos a la divina de Mariel, ¡nuestra asesora de porteo! Por esa época yo quería aprender otros nudos y el papá de Male quería algo más "sencillo" donde pudiera portearla porque "no entiendo los nudos" decía... Y cuando nuestra hija tenía poco más de dos años (y unos 9,5 kilos), Mariel nos mostró algunas mochilas ergonómicas. Al poquito tiempo una amiga (madrina de Male) nos regaló una hermosa mochila Ergobaby, para esta nueva y maravillosa etapa del porteo. Alrededor de un año después, y gracias a otra amiga, se sumó una excelente mochila "Boba" con estribos para apoyar los piecitos.



Creo que a partir de ese momento, comencé a comprender a aquellas mamis con varios portabebés... ¡Es una adicción! ¡Jajaja! También me contacté con Mercedes Granda de Mi saquito mágico, un amor de persona, quien nos compartió algunas de sus vivencias con el porteo adaptado, y nos fueron muy útiles algunos de sus artículos, como este. Y, además, llegó a nuestras manos un portabebés Tonga multicolor, que disfrutamos muchísimo a diario, y que nos ha sido sumamente útil para ir a matronatación, por ejemplo.
 

Últimamente, estamos en tratativas de conseguir una mochila tamaño toddler (si bien seguimos alrededor de los diez kilos, ya estamos en 90 cm de largo). Gracias a la hermana de una amiga que vive en Europa (y a la mamá que va a visitarla próximamente y vuelve a Montevideo) dentro de poco tiempo tendremos una nueva adquisición para seguir porteando felices.
 
Como verán, llevamos un camino recorrido, pero aún nos queda muchísimo por recorrer. Actualmente no me imagino nuestra vida sin porteo. Sabemos que todavía hay muchos desafíos en la vida de nuestra hija. Nosotros como papás, admiramos profundamente su valor, su tenacidad... y la amamos hasta el infinito, ¡obviamente! Y el porteo ha sido y será una herramienta muy importante en este camino.

miércoles, 6 de julio de 2016

Porteo Adaptado: La Historia de Mariana y Mateo




Inauguramos una sección llamada Porteo Adaptado con la intención de dar a conocer al mundo las infinitas posibilidades del porteo ergonómico y para que todas las familias sepan que es posible portear en circunstancias muy diversas. La historia de Mariana y Mateo es la primera, ¡esperamos que de muchas! Como asesora siento una inmensa responsabilidad y gratitud a quienes me abren las puertas, no sólo de sus casas, sino de sus vidas, y me permiten conocer sus necesidades y aportar soluciones adecuadas a ellas. ¡Gracias Mariana por tu generosidad hoy y siempre!

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Mi nombre es Mariana, soy mamá de Mateo, que actualmente tiene 9 meses. Mi necesidad de portear a mi hijo surgió por un motivo personal: soy ciega y necesitaba una forma de salir sola con mi hijo y tener al menos una mano libre para poder usar el bastón blanco.

Sabiendo esta necesidad, me regalaron una mochila colgona, con toda la mejor intención. En ese momento confié en las personas que me decían que habían visto mamás con bebés en esas mochilas y que iban lo más bien, la verdad es que cuando me la regalaron ya estaba con panza y ni siquiera me la pude probar para sentir como quedaba. Durante el embarazo no leí mucho sobre porteo, porque me quedé con las opiniones de familiares y amigos. Además en la consulta prenatal con el pediatra llevé la mochila y pregunté si era adecuada para mi hijo, incluso en los primeros días y me respondió que sí.

Mi sorpresa fue cuando la quise probar... ¡me pareció horrible! Mateo no tenía ningún sostén, tenía que sostenerlo yo con la mano porque si no se iba para todos lados, además no lo sentía pegado a mi cuerpo, y eso me intranquilizaba mucho. Él no mostró signos de molestia, incluso se durmió, pero a mí no me gustó para nada la experiencia y no me sentía segura para salir así. Entonces una amiga me comentó que ella usaba un fular con su hija y que le resultaba muy bien y me recomendó que hablara con una asesora de porteo para que me orientara sobre cuál era la mejor opción para nosotros.

¡El asesoramiento fue excelente! Justo lo que estaba necesitando, que me mostraran todos los portabebés adecuados a la edad de Mateo y que me dieran tiempo para probar y lograr utilizarlo bien por mis propios medios. El día que vino la asesora a casa, pude sentir esa hermosa sensación de tener a mi bebito bien pegado a mí, como cuando lo tenía en brazos, pero esta vez además podía tener las manos libres para hacer otras tareas y para acariciarlo, sin preocuparme porque se pudiera caer. Ese día decidimos que el portabebé que se adaptaba mejor a nosotros era el fular prearmado.



 

Gracias al porteo ergonómico pudimos hacer muchas cosas: viajes largos en colectivo para visitar a familiares y amigos, fuimos a reuniones en el trabajo, a realizar trámites, viajamos en subte, y todo bien juntitos. Además el fular era un excelente remedio (combinado con canciones y caricias) para curar los cólicos y poder dormir la siesta. Ahora que Mateo está más grande usamos mochila ergonómica y también se animó a portear papá (también ciego). Estamos los 3 muy felices por haber descubierto esta forma de llevar a nuestro hijo que nos cuida a todos. Estoy feliz de saber que estoy llevando a mi hijo de forma respetuosa, sin producirle ningún daño a la salud.
 
Estoy feliz de tener a mi hijo bien cerquita, atesorando cada segundo de ese calorcito para recordarlo cuando crezca y quiera explorar el mundo por sus propios medios.
 
Estoy agradecida por haberme cruzado con las personas indicadas, que supieron darme la información a tiempo. Celebro la existencia de asesoras de porteo en nuestro país, creo que son muy necesarias y que debería dárseles más visibilidad. Lo único que lamento es que exista tan poca información, que no sea más visible y que, por ejemplo, los pediatras no sepan nada al respecto.
 
¡Mariana incluso hace caminatas (con guía) porteando!

Descubrí que el porteo es mucho más que una forma de llevar a mi hijo teniendo las manos libres. Que no es solo para salir. Es una herramienta que te permite estar conectada en todo momento con tu bebé, que le permite a él sentirse protegido, amado y seguro.

Tomé la determinación de que cuando me entere del embarazo de alguna amiga, le voy a regalar un portabebé ergonómico, para que no se pierda esta experiencia maravillosa.

domingo, 3 de julio de 2016

Bei Dai: Errores Frecuentes y Buena Postura

El bei dai (o meh dai -también mal llamado mei tai) es un portabebé de origen chino que consta de un panel de tela rígida, un cinturón lumbar formado por dos tiras que se atan y dos tirantes largos que se cruzan y anudan, que pueden ser o bien acolchados o anchos y maleables, en cuyo caso se denomina "chinado". Algunos bei dai modernos llevan capucha para sostener la cabeza del bebé dormido, aunque no es lo tradicional.

Es fácil de usar, reparte el peso de modo equitativo y puede utilizarse delante o en la espalda (también a la cadera, aunque no es su función principal). El bei dai tradicional es ideal para bebés que ya alcanzan la posición sentada por sí mismos (es decir, bebés con un desarrollo lumbar avanzado) dado que el bebé sentado en el panel recibe peso sobre su estructura ósea. 

En este post vamos a revisar los errores más frecuentes al utilizarlo; veremos también la posición óptima y dos trucos extras al final.


Errores frecuentes al utilizar bei dai
 

Entre los principales errores es común encontrarse con bei dai anudados a la ligera, sin tensión suficiente. Esto en general lleva al segundo error más usual: bebé demasiado bajo. Para cuidar el centro de gravedad del adulto es importante que la cola del bebé se encuentre a la misma altura del ombligo de quien portea y que el portabebé esté correctamente tensionado. Al caminar, el peso y el movimiento "acomodan" la tela, por lo cual al colocar el bei dai debemos ajustar bien el panel y llevar tensión sobre los tirantes, ayudándonos con movimientos de hombros. También ayuda pegar pequeños "saltitos" para que el contrapeso del bebé no nos trabe la tela.

Otro error que podemos cometer (y que lleva peso excesivo a nuestras cervicales y cuello) es el colocar los tirantes demasiado cerca del cuello. También suele pasar (incluso algunas marcas así lo indican) que crucemos o anudemos los tirantes sobre el panel, llevando innecesaria presión sobre las vértebras del bebé. Esto está altamente desaconsejado.

El quinto error más frecuente es el bebé "colgón". Puede suceder que el panel haya quedado pequeño o bien que la posición de la cadera sea incorrecta. En todos los casos debemos desistir de esta postura ya que es incómoda y anti-fisiológica para ambas partes.


¿Cómo colocar un bei dai correctamente?

El bei dai bien colocado se siente ajustado y cómodo, y no se desajusta al caminar. El bebé tiene su cola a la altura del ombligo del adulto, el panel no presenta arrugas y todo el portabebé tiene tensión adecuada. Los tirantes descansan sobre los hombros, alejados del cuello, cruzan (y anudan) bajo la cola del bebé o bien cruzan bajo su cola y anudan detrás, en la espalda del adulto con un doble nudo. La cadera del bebé está basculada, con la pelvis pegada al cuerpo del porteador y sus rodillas están más altas que la cola (formando una "M" desde el frente).

Para más info te recomiendo este video de De Monitos y Risas.

En el caso del bei dai "chinado" las indicaciones son similares, sólo que los tirantes siempre anudan detrás. Es importante desplegarlos por completo, siempre bien tensionados. Este tipo de bei dai lleva un aprendizaje extra debido a que debemos aprender a tensar todo el ancho de los tirantes.


Trucos extras para sacarle jugo


Si tu panel es más bien rígido y te cuesta hacer bien el asiento un buen truco es colocar el cinturón al revés, como un delantal. Al subirlo, luego, se forma una "bolsita" que nos ayuda con la posición de la cadera.

Otro truco para extender el uso del panel cuando quedó pequeño y ya no llega de rodilla a rodilla es llevar los tirantes hacia detrás de las rodillas del bebé ayudando a elevarlas.

Es importante destacar que cuando el panel queda por debajo de las axilas del bebé debemos discontinuar su uso por seguridad.

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